Carlos Torres Piña ha colocado el diálogo con sectores diversos en el centro de su recorrido reciente. En las últimas semanas se ha reunido con distintas expresiones del magisterio, consejos y comunidades indígenas, organizaciones sociales y de derechos humanos, productores del campo, empresarios, comerciantes y transportistas.
En Sahuayo y Jiquilpan dialogó con productores, comerciantes y transportistas sobre seguridad, comercialización, infraestructura y condiciones para fortalecer la economía regional. En Tierra Caliente se reunió con productores de mango y limón; en Juárez escuchó a productores de guayaba; en Los Reyes y Peribán sostuvo encuentros con sectores agrícolas y comerciales; y en la Meseta Purépecha ha mantenido interlocución con comunidades y artesanos.
Una lógica probada
Como secretario de Gobierno de Michoacán, Torres Piña atendió conflictos magisteriales, demandas sindicales, movilizaciones de normalistas, bloqueos, tensiones municipales y procesos de autogobierno indígena. Entre 2021 y 2024, las protestas y manifestaciones disminuyeron cerca de 67 por ciento. Al inicio de la administración estatal eran 11 comunidades indígenas que ejercían presupuesto directo; para noviembre de 2024 ya eran 40. Durante 2023, comunidades purépecha, nahua, mazahua y otomí avanzaron en mecanismos de autogobierno.
La reducción de la conflictividad no estuvo acompañada por un cierre de puertas, sino por procesos de consulta, acuerdos institucionales y ampliación de derechos. En varios casos, las propias comunidades reportaron ahorros de hasta 60 por ciento al ejecutar directamente sus obras.
Torres Piña reproduce ahora esa misma lógica: identificar intereses comunes entre productores, comerciantes, transportistas y empresarios —como en la soberanía alimentaria y la prosperidad compartida—, sin renunciar a la autoridad ni a la firmeza cuando es necesaria.
Gobernar exige escuchar, negociar, sostener acuerdos y construir coincidencias suficientes para que el estado funcione. Michoacán no necesita que todos piensen igual. Necesita que alguien sea capaz de sentarlos en la misma mesa y encontrar, entre las diferencias, un camino común.

