Carlos Torres Piña ya gobernó Michoacán: estuvo al frente de la Secretaría de Gobierno, la dependencia donde convergen los conflictos que amenazan la estabilidad del estado. Asumió por primera vez en octubre de 2021, durante la administración de Alfredo Ramírez Bedolla, y regresó el 23 de junio de 2024 con la encomienda de fortalecer la coordinación con municipios, poderes públicos y fuerzas políticas.
Resultados medibles de su gestión
En su desempeño, la administración estatal reportó una reducción cercana al 67 % en protestas y manifestaciones respecto de los primeros registros del gobierno. No desaparecieron las diferencias, pero una proporción mayor se encauzó mediante atención institucional y negociación.
Respecto a los pueblos originarios: de 11 comunidades indígenas que ejercían directamente su presupuesto al inicio de la administración, se pasó a 40 para noviembre de 2024. Además, en 2023 ya accedieron mecanismos de autogobierno los cuatro pueblos originarios de Michoacán —purépecha, nahua, mazahua y otomí—, lo que permitió a algunas comunidades realizar obras con ahorros de hasta el 60 % frente a esquemas convencionales.
También lideró la instalación, el 11 de septiembre de 2023, de la Mesa de Gobernabilidad y Seguimiento al Proceso Electoral, con autoridades electorales, partidos políticos e instituciones estatales, para anticipar riesgos y garantizar legalidad y seguridad en las elecciones de 2024.
Torres Piña coordinó con municipios, Congreso, Poder Judicial, órganos electorales, organizaciones sociales y el Gobierno de México. Enfrentó protestas, consultas comunitarias, conflictos sindicales y tensiones regionales. Su experiencia no es teórica: es la de quien ya tuvo que resolver bajo presión —y cuyos resultados son datos concretos, no adjetivos.

