Carlos Torres Piña sostuvo una jornada de reuniones con organizaciones defensoras de derechos humanos, liderazgos sociales, representantes del sector productivo, conductores de plataformas digitales y asociaciones civiles, con el propósito de construir una agenda desde las necesidades reales de la gente y no desde la comodidad de los escritorios.
Durante el encuentro con la agrupación de derechos humanos, destacó que ninguna transformación puede considerarse completa mientras las víctimas continúen enfrentando indiferencia, burocracia o falta de información. Señaló que en Michoacán se reciben cada año más de mil 600 solicitudes de queja por posibles violaciones a derechos humanos, además de cientos de expedientes pendientes, lo que obliga a fortalecer la atención, el acompañamiento y la capacidad de respuesta de las instituciones.
“Por el bien de todos, primero quienes han sufrido una injusticia. Escuchar a las víctimas, a las madres buscadoras, a las familias desplazadas y a quienes defienden los derechos humanos no es una concesión: es una obligación ética del servicio público. No puede haber justicia sin sensibilidad, ni autoridad legítima si se abandona a la gente”, afirmó.
También dialogó con liderazgos sociales y empresariales de Apatzingán, asociaciones civiles y conductores de plataformas digitales, con quienes abordó la seguridad, el respaldo al campo, el fortalecimiento de las pequeñas empresas y la protección de miles de familias que dependen de estas actividades. Subrayó que la paz debe sentirse en la posibilidad de trabajar, producir, trasladarse y regresar a casa con tranquilidad.
Finalmente, sostuvo que el humanismo mexicano exige gobernar escuchando al pueblo, atendiendo primero a quienes más lo necesitan y reconociendo que las mejores soluciones nacen del territorio. “La transformación no se construye sólo desde las instituciones; se construye con las víctimas, los trabajadores, los productores, los pequeños empresarios y las organizaciones que todos los días sostienen a sus comunidades”, concluyó.

