Carlos torres piña es la figura central en la nueva medición de Mitofsky, donde su preferencia se explica por conocimiento del estado, cercanía, percepción de capacidad y disposición a verlo como candidato. Esa ventaja descansa en experiencias acumuladas, no en notoriedad efímera.
Urandén, Paracho y el magisterio: memoria de gestión
En Urandén, los comuneros lo recuerdan por su apoyo con cientos de toneladas de cemento para construir el camino del muelle a la casa comunal mediante faena. También hay memoria de su participación en el rescate de manantiales y canales del lago de Pátzcuaro. En Paracho, su lugar de origen, artesanos, lauderos y liderazgos de la Meseta mantienen relación con él desde distintas etapas, abordando temas como bosque, agua, producción artesanal y organización comunitaria. Con el magisterio, su gestión en la Secretaría de Gobierno implicó mantener interlocución, construir acuerdos y despresurizar un conflicto marcado por adeudos y bloqueos ferroviarios.
En la Fiscalía, Torres Piña enfrentó problemas internos, depuración y coordinación con instancias federales y Fuerzas Armadas: hubo bajas, movimientos de personal, incorporación de nuevos cuadros y una reestructura orientada a ordenar capacidades. Su red política, construida durante 26 años en prácticamente todo el estado, incluye presidentes municipales, comunidades, organizaciones sociales, productores, maestros, pueblos originarios y liderazgos territoriales. En muchos municipios, no está llegando a presentarse: está regresando a lugares donde ya tuvo interlocución política o institucional.

