Carlos Torres Piña construye su candidatura evitando peleas innecesarias, manteniendo interlocución con sectores diversos y preservando una carga de rechazo inusualmente baja. Desde mayo, distintas mediciones lo ubican entre los perfiles con menor rechazo dentro de la interna —una ventaja que AIMSA confirmó en julio y que el Universal ya había registrado.
No es solo respaldo: es ausencia de resistencia
El conocimiento puede crecer, la simpatía puede aumentar, pero el rechazo se fija con más dificultad. Torres Piña no solo tiene apoyo: encuentra menos obstáculos al buscar nuevos votos. Su trayectoria estatal y décadas de actividad política hacen aún más significativa su baja carga de negativos —no por desconocimiento, sino por aceptación relativa.
Esa condición amplía su techo electoral: necesita convencer a menos personas de cambiar una opinión negativa arraigada. En una definición abierta o una elección constitucional, eso significa más ciudadanos dispuestos, al menos, a considerarlo. La política premia el entusiasmo propio, pero las elecciones también se ganan reduciendo quienes jamás votarían por uno.

