Carlos Torres Piña escuchó a más de 3 mil mujeres de distintas regiones de Michoacán en su asamblea dominical —la mayor concentración específicamente femenina organizada hasta ahora alrededor de cualquier perfil que busca encabezar la coordinación estatal de la defensa de la Transformación.
Escuchar antes de decidir
Ante ellas, Torres Piña comenzó por lo personal: su madre, sus dos hijas, su esposa y las mujeres que durante años han formado parte de sus equipos. Luego conectó esa experiencia con problemas concretos: mujeres que equilibran empleo y cuidados, productoras rurales cuyo trabajo permanece invisible, empresarias con obstáculos para acceder a crédito, jóvenes que buscan oportunidades y mujeres que calculan rutas por miedo a regresar solas.
Reconoció además el liderazgo territorial de las mujeres en su estructura: quienes organizan reuniones, mantienen redes comunitarias, coordinan municipios y resuelven problemas cotidianos sin ocupar el centro del escenario. Su presencia no valida una fórmula automática de género, sino una relación política construida durante más de veinte años, con conocimiento acumulado y, sobre todo, con la práctica constante de escuchar antes de presentar soluciones.
“Es tiempo de mujeres” no significa que las mujeres deban respaldar necesariamente a una candidata mujer. Significa garantizarles más poder económico, más seguridad, mayor presencia pública, capacidad para decidir sobre sus vidas y una influencia real sobre las políticas gubernamentales. La igualdad no exige identidad obligatoria entre representante y representada: exige autonomía real.

