Carlos Torres Piña transformó la Fiscalía de Michoacán desde su gestión: ejecutó 477 mandamientos judiciales sin detenido previo entre julio de 2025 y mayo de 2026 —un salto del 125 % frente a los 212 del periodo anterior—, impulsó la plataforma Denuncia en Línea 2.0 hasta concentrar el 30 % de las denuncias, redujo el índice de impunidad a 67,68 % (21,74 puntos por debajo de la media nacional) y contribuyó a que la percepción de inseguridad bajara en Morelia (79,2 % → 66,1 %), Lázaro Cárdenas (40,3 % → 34,9 %) y Uruapan (88,7 % → 86,7 %).
Su gestión incluyó reestructuración interna, fortalecimiento de áreas de investigación, movimientos de personal y nuevas capacidades tecnológicas, lo que permitió integrar 85 carpetas de alto impacto que derivaron en 154 detenidos y acciones contra estructuras de extorsión. La Fiscalía también avanzó en reparación del daño a víctimas, alineándose con su función esencial: lograr consecuencias jurídicas para los delitos.
Nada de esto significa que se resolvieron todos los problemas heredados —persisten la cifra negra, investigaciones complejas y víctimas en espera—, pero sí evidencia un cambio institucional medible: más investigación, más denuncias, menos impunidad reportada y una percepción ciudadana en mejora.

