La diputada Brissa Arroyo Martínez, coordinadora del Grupo Parlamentario del PRD en la 76 Legislatura, presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Salud del Estado con un propósito profundamente humanitario: implementar el “Código Mariposa” para brindar acompañamiento integral a las mujeres que enfrentan la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o poco después del nacimiento.
Esta propuesta legislativa surge de una realidad que ha permanecido invisibilizada en la sociedad michoacana: el duelo perinatal. Lejos de ser un asunto menor, esta omisión institucional no solo profundiza el dolor de quienes lo viven, sino que limita significativamente el acceso a una atención médica y emocional adecuada, empática y oportuna.
Las cifras que demandan acción urgente
Los números hablan por sí solos. A nivel mundial, aproximadamente el 75% de las muertes neonatales ocurren durante la primera semana de vida, y cerca de un millón de recién nacidos fallecen en sus primeras 24 horas. Las principales causas incluyen partos prematuros, complicaciones durante el parto como la asfixia perinatal, infecciones y anomalías congénitas.
En Michoacán, la situación es particularmente alarmante. La entidad ocupa el octavo lugar nacional en defunciones fetales, con 736 casos registrados en 2023. Aún más preocupante es el dato histórico: en 2021 se registraron 1,253 casos de muerte perinatal, con una tasa de 12.4 fallecimientos por cada 1,000 nacidos vivos, cifra que supera la media nacional.
“Estas estadísticas no solo representan la pérdida de una vida; representan historias interrumpidas, proyectos truncados y familias que enfrentan un duelo frecuentemente solitario”, señaló la diputada Arroyo.
El duelo perinatal: una realidad compleja y frecuentemente negada
El duelo perinatal es el proceso emocional que atraviesa la madre —y su familia completa— tras la pérdida de un bebé. Se trata de un duelo particularmente complejo porque, con frecuencia, no es socialmente reconocido ni validado.
Las mujeres que lo experimentan enfrentan frases que, aunque bien intencionadas, resultan devastadoras: “puedes intentarlo de nuevo”, “pasa la página” o “hay más bebés en camino”.

